Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente, que en la noche de mañana repartirán juguetes entre los niños que hayan sido buenos y carbón entre los de mala conducta, han confirmado hoy vía fax -aparato más moderno de Palacio- que, un año más, no visitarán Portugal.
"Empecé a convencer a Mel y a Balta porque yo había simpatizado con un portugués que, por primera vez se había comenzado a plantear nuestra existencia y además se llamaba como yo, por lo que ya teníamos decidido que este año cruzaríamos la frontera", ha confesado Gaspar.
"Pedimos a nuestros pajes información sobre Portugal y descubrimos una tradición que nos ponía en bandeja la estrategia perfecta: mientras la gente visitaba a sus vecinos cantando villancicos en las puertas para pedir dinero, dejarían sus casas vacías, momento que nosotros aprovecharíamos para colocar los regalos debajo del árbol".
Una decisión que, sin embargo, ha frenado el Gobierno portugués al instalar sistemas de control de vehículos extranjeros en las autopistas del país. "¿Qué piensan, qué somos como ese gordinflas que vuela con un sistema gps implantado en la nariz de uno de sus renos? ¡Nosotros venimos a pie desde oriente siguiendo una estrella! ¿Qué pasa, que eso ya no tiene mérito? Pues al Niño no veas como le impresionó...".
Ante la incompatibilidad de implantar el aparato necesario para las autopistas en uno o varios de los camellos, los Reyes han cedido a la presión y han decidido finalmente no cruzar la frontera, por lo que han comunicado que, los niños portugueses que lo deseen, podrán pasar a recoger su carbón de contrabando por los antiguos puestos de venta de toallas de Mirada do Douro.
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